Reflexión Semanal #76

Reflexión Semanal 76
@beqirigee

Algunas experiencias fuertes y dolorosas en nuestras vidas, nos llevan a manifestar y sentir emociones negativas, que quedan por mucho tiempo. Algunas veces decimos que nos marcaron, y que nos sacudieron la vida. Es una realidad, que todos hemos experimentado más de una vez.

Esas emociones que nos sacudieron, perduran, y aparecen cada cierto tiempo. A veces ni siquiera por una experiencia traumática, sino que porque de alguna manera nos hacemos “adictos” a alguna o algunas. Como si nos aferráramos a sentir siempre lo mismo, como un vicio, sin darnos cuenta en realidad que no existe un hecho real que las gatille.

Si la tristeza es tu recurrente, piensa qué situaciones te las produce, pero una situación real, porque en tu mente, lo más probable es que te inclines por sentirte triste sin ninguna razón. Es como el cauce de un río, que siempre retoma su origen, aunque se le ha tratado de desviar. Si la rabia es lo tuyo, realmente lo que te sucedió es motivo de ira?, o sencillamente en forma automática se apareció esa emoción.

Como especie, en ocasiones actuamos como autómatas y somos perezosos; no será mejor preguntarse si realmente deseas sentirte así, o más bien mirar desde otra perspectiva, y hacer el cambio de actitud. En este año,  en el  cual se nos ha exigido y se nos ha puesto a prueba, vaya si no aparecieron esas emociones repetitivas que están arraigadas en nuestro interior. Aparecieron  y no para quedarse, sino para que nos miremos, y vaciemos ese espacio atrapado de negatividad; dejar ese espacio para los sentimientos generosos y las emociones luminosas. Dejar atrás el mal amor, para dar lugar al buen amor, para con nosotros mismos, y  para los demás.

“Nuestras emociones están ahí para ser sentidas, pero no para dominar nuestra vida, ni cegar nuestra visión, ni robar nuestro futuro, ni apagar nuestra energía, porque, al momento de hacerlo, se volverán tóxicas.” Bernardo Stamateas

Reflexión Semanal #75

reflexión Semanal #75
@diana303040

Ya transcurrido algún tiempo de confinamiento y habiendo vivido diferentes etapas en este proceso, podemos ver y sentir que nuestras prioridades han cambiado; lo que antes nos parecía vital, ahora ya no lo es tanto, ha cambiado el orden, y también han desaparecido temas que nos parecían importantes. Sí o sí nos hemos visto obligados a ir hacia nuestro interior, no mirarnos el ombligo, si no mirar ese lugar en que somos lo que somos. Desde ahí, han aparecido carencias, fortalezas, debilidades, aspectos emocionales que estaban estancados y temas no resueltos quizá; pero también se han asomado nuestras necesidades. Estás seguro que lo que quieres, es realmente lo que necesitas?

Te invito a pensar detenidamente e imaginar que si nos dijeran que mañana todo vuelve a la “normalidad”, qué sería lo primero que harías. Realmente te gustaba la rutina que tenías?, o tienes la intención y la voluntad de hacer cambios que te aporten, y no que te quiten. Volverías a ese ritmo frenético que te embriagaba y te hacía perderte en nada? Puede ser que sí, pero te aseguro que no será igual.

Cuando se viven situaciones que nos limitan, el refugio no está en el exterior. El adquirir cosas materiales está perdiendo valor, porque nos hemos dado cuenta que muchas de ellas no necesitamos; el compartir  con tu pareja 24/7, o ha fortalecido la relación, o bien la ha debilitado; cuánta paciencia y tolerancia hemos debido aplicar para alternar con niños y/o adolescentes en la casa; cuánto espacio le has permitido a tu sombra, que ha aparecido reiteradamente y seguramente ha producido algún conflicto. Cuánta angustia por no tener trabajo y por dificultades económicas.

No existen recetas para sobrellevar en forma óptima todo este proceso, pero sí lo que podemos y debemos hacer es aprender de él; lo que está sucediendo tiene muchas razones y causas profundas que no comprendemos ahora; ya pasará, pero no podemos caer una vez más en la pereza de no querer aprender de ello, y aprehender  la gran experiencia que nos ha tocado vivir.

“No tengo miedo de las tormentas porque estoy aprendiendo a navegar mi barco.” Louisa May Alcott.

 

Reflexión Semanal #74

Reflexión Semanal #74
@marinka.takovinina23

En este proceso que estamos viviendo, tanto colectiva como individualmente, ya con algunos meses de experiencias y vivencias, quizá ya es conveniente elaborar algunas conclusiones y mirar nuestras prioridades; cuánto y qué ha cambiado y, esencialmente, mirarnos y ver nuestras reacciones. Como es un proceso, en este camino que estamos transitando o que nos han forzado a transitar, hemos pasado por diversas etapas personales; cada cual de acuerdo a su realidad y de acuerdo a sus carencias y fortalezas.

Me atrevo a detallar alguna etapa determinante, como aquella en la cual nos sale la condición rebeldía/soberbia; una negación a que se nos “coarte” esa capacidad de elegir y hacer lo que quiero y lo que estoy acostumbrado a hacer, principalmente. Desde allí aparecen los que rechazan y niegan medidas de confinamiento, no desean escuchar ni menos aceptar que algo o alguien te ponga límites; aparece la crítica destructiva y la negatividad en todo su esplendor, algo de rabia, se crean teorías conspirativas, desconfianzas, odios y pánico también. Tan acostumbrados a sentirnos “libres”, esa libertad algo infantil y no exenta de soberbia, que cuando se nos puso un freno desde lo invisible, quedamos desconcertados y comenzó un proceso de reacciones diversas.

También hemos transitado por la aceptación y una parcial comprensión; ni siquiera conformismo, sino más bien una búsqueda en experiencias pasadas que nos han mostrado que todo pasa y que nada es para siempre; que la vida continúa, y que el presente es el que importa. Quizá cambiar las prioridades, ver lo importante, y dejar pasar lo que NO nos aporta.

Ambos casos con la sensación de incertidumbre total, pero la vida en sí misma es incierta; y en cualquiera de los caminos que hayamos transitado, debemos entender que la verdadera libertad consiste en poder elegir de qué forma deseamos vivir la vida, cuánto queremos aferrarnos a lo “conocido” y cuánto espacio le queremos dar a lo nuevo. Porque queramos o no, lo nuevo está por venir y podremos abrazarlo con confianza, una vez transitemos por el camino de la humildad.

“El hombre sueña con escapar, pero no debe correr para ser libre. Si uno huye de sí mismo, su prisión irá con él.” Gustave Thibon

 

Reflexión Semanal #73

Reflexión Semanal #73
@s1930745

Mantenerse emocionalmente “sano” y estable en tiempos de movimientos, cuestionamientos, vaivenes externos e internos, es algo difícil de lograr. Cuando creemos que hemos asomado a una mayor claridad, algo nos vuelve a poner a prueba, e incluso volver al punto de inicio. Son tiempos de cambio, innegable y astrológicamente anunciado; quizá nunca nos imaginamos un movimiento de esta envergadura y de esta forma, pero aquí estamos, surfeando las olas y tratando de sobrellevar nuestros estados de ánimo de la mejor forma, y la que produzca menor daño.

Cabe recordar que como habitantes de este país, este proceso comenzó en Octubre 2019; demás está analizar algo ya largamente discutido, sólo debemos ser generosos con nosotros mismos y entender que sobrellevar todas las emociones que hemos experimentado, puede llevar a tambalear a cualquiera. Ha sido un largo lapso de tiempo, demasiado quizá para algunos, entonces lo más certero  es ser benevolente y acogedor con nosotros mismos. Actualmente las culpas y los castigos no tienen cabida; las miradas hacia nuestro interior son imprescindibles, pero siempre desde el lugar luminoso del amor y de la compasión (que no es lo mismo que lástima). Tienes todo el derecho de sentirte abatido, triste, ansioso, desconcertado; pero que eso sólo sea una mirada y un entendimiento de tus estados; a partir de allí puede nacer la comprensión y por qué no, la sanación de heridas que estaban guardadas en algún rincón de tu psique.

Desconocemos cuánto más debemos navegar en estas aguas a veces muy turbulentas. Lo importante es tener claro que como todo en la vida, esto pasará; no sabemos ni en qué forma  ni cuándo, pero como especie, también tenemos una gran capacidad de encontrar esa fuerza creadora que yace en nuestro interior, y que nos reflotará, una vez más.

Cuando todo parezca ir contra ti, recuerda que el avión despega contra el viento, no a favor de él.” Henry Ford.

 

 

Reflexión Semanal #72

Reflexión Semanal #72
@korsar0565

Para algunas personas este cambio en la cotidianeidad ha sido un desafío no menor; no sólo es el hecho de quedarse en casa todo el día, de ralentización, y de cambio de hábitos y/o rutinas. La mente se rebela ante estos cambios, el ego también, y queda un estado de desasosiego permanente, que cada cual manifiesta de diferentes formas. Lo importante es analizar qué es lo que realmente te está perturbando. Me permito afirmar que el cambio en la rutina a la cual estábamos acostumbrados, es la que ha gatillado una serie de emociones y estados anímicos poco agradables; algo de frustración por ahí.

También es la capacidad de adaptación a un diario vivir diferente, más pausado, o con la sensación que el tiempo pasa más lento que antes. El tiempo es el mismo, es nuestra percepción del mismo que ha cambiado. Todos nos encontramos ahora en un tránsito de la vida. Estamos dejando atrás algo que sabemos no volverá a ser igual, debemos caminar  por un estado intermedio, porque sabemos también que vendrá algo nuevo y diferente, pero que no tenemos idea cómo se puede manifestar, si va ser bueno o no tanto. Pasamos por varios tránsitos en nuestras vidas, y de seguro te sentías igual; recuerda alguno, un divorcio, por ejemplo. Mucha incertidumbre, temor, inseguridad y la sensación que es un camino difícil, lento y con emociones cambiantes; ningún asidero y reconocer que sólo te tienes a tí mismo,  y que nada ni nadie puede vivirlo por ti. Gran desafío, y seguramente no será la última vez que vivamos esta experiencia.

Confía en tus capacidades, y en la capacidad de adaptación que tenemos los humanos; esto también pasará, como todo, y como en todas las crisis, es cuando  aparece el poder creativo que poseemos. Y cuando miremos atrás, habremos vivido una gran experiencia, que nos habrá dejado más de algo, aunque sólo haya sido bajar el ritmo alocado que nos tenía absolutamente hipnotizados y ciegos.

“El mayor azote de la vida moderna es tener que dar importancia a cosas que, en realidad, no la tienen.” R.Tagore

Reflexión Semanal #71

Reflexión Semanal #71
@iana199183

De qué forma te ha afectado esta “pausa”? , esta forma tan diferente en la cual nos hemos tenido que desenvolver. Cuando la vida nos puso un freno brusco y todo cambió, nuestros planes se volvieron invisibles y “perdimos el control”. Hemos tenido que cambiar hábitos, los cual es muy difícil en ocasiones, y aprender a vivir el presente y el momento, no es algo que estaba en nuestra cotidianeidad. Es posible que ya comiencen a cambiar tus prioridades, o que las que pensabas eran casi irreemplazables, ahora ya no tienen ninguna importancia. Y no es porque no hay otra opción, es porque realmente estamos tomando conciencia que lo que se nos había mostrado como una necesidad de vida, ahora ya no lo es.

Es curioso el observar que nuestra apariencia, llámese vestuario, acicalamiento, maquillaje, joyas, en fin, todo lo que cubre nuestro cuerpo y en lo cual se nos incentivaba a gastar mucho dinero, se está volviendo simple, sencillo y de bajo costo. Es posible que el tiempo y recursos invertidos en ese proceso no debían ser tales, que nuestro acicalamiento debe ser interno y en ese sí se debe invertir tiempo y esfuerzo.  Ahora al circular por la calle e interactuar con los demás, lo único que se ve y se muestra son los ojos y la mirada. Esa conexión que se había perdido y que comunica mucho más que las palabras; ya no nos podemos ocultar detrás de objetos, hablamos sólo lo necesario porque con el tapabocas, (qué paradoja el nombre) se nos lleva a callar. Observa cómo esta pausa nos lleva hacia el interior, en cualquier forma; cómo se nos ha mostrado que la fauna ha recobrado algún lugar que le pertenecía, cómo el planeta ha respirado y cómo la vorágine desquiciada en la cual funcionábamos, no era necesaria. Para algunos es un proceso difícil de sobrellevar, y para otros más simple y natural; pero de cualquier forma, para todos es un desafío importante que no debemos olvidar, una vez la vida teóricamente comience a retornar a lo que conocíamos. Teóricamente, porque no será igual, y si eso no lo vemos, es porque no entendimos nada , y el esfuerzo de la gran mayoría de la humanidad no valió la pena.

“Sólo hay una pequeña parte del universo de la que sabrás con certeza que puede ser mejorada, y esa parte eres tú”. – Aldous Huxley

Reflexión Semanal #70

Reflexión Semanal #70
@sa2030811

Ante el confinamiento voluntario o impuesto, no podemos permanecer indiferentes; algo se ha movido o ha dejado de moverse; han aparecido sombras, ansiedades, sensibilidades, inseguridades; pero también ha aparecido conciencia, nos ha obligado a reflexionar y observar lo que no estábamos viendo. Puede que la balanza se incline hacia el lado de la limpieza interior, y han aparecido basuritas que habíamos barrido bajo la alfombra, y las cuales estaban perforando lentamente nuestra psiquis; también es posible que la balanza se incline hacia la liberación, hacia la simpleza y el disfrute, el ordenamiento interior y la madurez.

En el externo, también se han mostrado aspectos que no estábamos viendo. Ha aparecido el barro  oculto por tanto tiempo, como un pantano en el cual han aflorado algunos “monstruos” mostrando su real faceta; pero también se han mostrado bondades silenciosas que emocionan y que equilibran la balanza de alguna forma. Debemos evaluar y observar, no perder de vista los valores que consideramos importantes, para que cuando esto pase, porque pasará, recordemos y caminemos senderos luminosos.

Como especie, tenemos mala memoria, y cuando las cosas vuelvan al curso que estamos acostumbrados, nos envolverá la pereza de siempre, y nuestra indiferencia y desidia nos llevarán  a retomar el camino que tuvimos que abandonar por fuerza mayor, como ha sucedido en este caso. Es importante recordar siempre que un ser vivo invisible nos ha replegado y nos ha “obligado” a permanecer quietos, a volcarnos a lo real e importante, porque es necesario reflexionar y analizar en qué estamos.

En nuestras manos está el elegir y decidir caminos y actitudes, una vez pasemos este tránsito. Para algunos ha sido un camino pesado y sacrificado que andar, con sufrimiento;  para otros, más liviano y natural. Pero lo más importante, no desperdiciemos este valioso tiempo que el Universo nos ha dado, para avanzar, crecer y ser mejores; es  nuestra responsabilidad como generación que ha tenido que enfrentar este gran movimiento, en pos de un mundo mejor.

“Algunas cosas abren nuestras alas, algunas cosas hacen que el aburrimiento y dolor desaparezcan.” Rumi

Reflexión Semanal #69

Reflexion Semanal 69
@sapfir313at

“Quedarse en casa”, no es sólo guardarse en el hogar, sino también  quedarse con uno, con tu interior, con lo que somos. En esta ocasión, el Universo nos ha llevado a un estado del cual nos habíamos salido hace tiempo; nos habíamos transformado en autómatas,”cosistas”, depredadores y egoístas.  Siempre esperando que el exterior nos solucione todo, el menor esfuerzo, exigiendo a la naturaleza de todo y sin ninguna retribución; incluso ahora, toda la humanidad rogando por una vacuna (exterior), y no nos acercamos siquiera a preguntarnos qué hacemos por el autocuidado, por cuidar nuestro entorno, por el otro. Gran prueba la que estamos viviendo, dejar el ego a un lado y enfocarnos en lo simple, lo real y lo esencial.

Estábamos usando  las redes sociales como medio de evasión, como descarga de frustraciones, rabia y ego; era tan cómodo escribir algo o enviar un sticker para salir del paso; y ahora, qué paradoja, las usamos para acercarnos a los demás, para sentirnos acompañados, para reír. Quizá cuánto tiempo pase para encontrarnos con esa mirada, con la magia de una sonrisa cercana, con el abrazo reconfortante. Tanto nos alejamos de lo humano, que ahora se nos está poniendo a prueba, qué tanto de lo humano valorábamos. Para algunos es más duro que para otros, pero siempre en tiempos de crisis hay grandes enseñanzas detrás, y en tiempos de crisis, sale lo mejor y también lo peor del ser humano.

Los conceptos están cambiando, y se nos obliga también a  hacer cambios. Las prioridades de pronto son otras, debemos cambiar hábitos y rutinas; lo material se tambalea y se muestra como realmente es; se nos pone a prueba y se nos desafía a avanzar en valores perdidos. Solidaridad, generosidad, agradecimiento, humildad, vivir el momento, y acostumbrarse a la incertidumbre; aprender que no podemos controlar nada. Suena difícil, pero quizá debemos ponernos en el lugar de la persona que está contagiada y enferma en este momento, vaya qué situación en la que está, y ni nos imaginamos cómo puede ser su diario vivir; y nos puede tocar a cualquiera.

“La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer”. Bertold Brecht

Reflexión Semanal #68

Reflexión Semanal #68
@evgenia1988istinova

Quizás, sólo quizás, lo que estamos viviendo sólo nos dice  que debemos volver al origen, a lo que somos; seres espirituales transitando por este mundo en un cuerpo físico; conectarnos con la simplicidad, a lo que vinimos, a dejar de perseguir lo individual y egoísta, para ir detrás de lo esencial, aportar y construir. Dejar de depredar y conectar nuevamente para vibrar en una frecuencia superior de generosidad y humildad.

El Universo nos está despojando de una manera muy sutil de esa creencia que todo lo podemos controlar, que todo es adquirible y “comprable”; y lo está haciendo de una forma en la cual nuestro ego se debilita, hacernos ver que somos vulnerables y que nuestro mayor miedo, “la muerte”, es el que nos hace algo humildes e indefensos. Porque en el momento que se susurra el hecho que existe un “peligro” frente al cual no tenemos protección ni “control”, comienza el pánico colectivo. Se toman medidas, se inventan cosas, la sombra se encarga de demostrar que somos vulnerables  y perdemos incluso la cordura y la perspectiva; actuamos de formas irracionales y el señor rumor toma el control. Los números, lo material,  índices, se desploman una vez más, e insegurizan, porque en el fondo todo es virtual, no es real; más miedo aún.

Por alguna razón el “guardarnos” en nuestros hogares, nuestro templo,  nos lleva a cuidar a los nuestros, compartir, estar tranquilamente en compañía de la música, la lectura, la conversación  y dejar de embriagarnos con el externo que a veces sólo es un medio de evasión. Retornar a ese espacio único y rico, es el que nos hace seres creadores y más pensantes, viviendo el presente.

Quizás, sólo quizás, este reencuentro “obligado” contigo, es el primer paso para una vida más plena y consciente, en la cual podrás encontrar  el sentido de esta vuelta por acá; un regreso que sólo conduce a ser mejor, y por qué no, a una comprensión superior que sólo te traerá paz.

“Uno nunca tiene miedo de lo desconocido, uno tiene miedo de lo conocido llegando a su fin”. J Krishnamurti

Reflexión Semanal #67

Reflexión Semanal #67
@sorabsohrevardi

El sentirse solo, la soledad, es una de las emociones más duras y angustiosas que experimentamos.  Ya al nacer, se asoma ese desarraigo, el cual nos comienza a acompañar en innumerables momentos, edad y situaciones. Es inherente a la especie humana, y en su lado negativo esencial, nos lleva a tomar malas decisiones,  e involucrarnos en situaciones muy amargas y desafortunadas. Podemos caer en un ensimismamiento, que nos puede conducir a ser personas pedantes, hurañas y negativas. Cómo no, si no tenemos interacción con los demás que nos aporten otros puntos de vista, y nos hagan notar que podemos estar equivocados.

Ahora desde el lado positivo de la soledad, son momentos muy necesarios; nos lleva a la introspección, a una conexión con nuestro Ser, a conocernos mejor, paz interior y por qué no, salud mental. Porque si tus estados de soledad son un llamado interno, y no una emoción perturbadora, mucho provecho podrás sacar de ahí. Aparecen buenas respuestas, caminos a seguir y un reencuentro con tu alma que te dará un sentido de unidad, alejando cada vez más esa sensación triste de “sentirse solo”. Una vida interior activa, puede ser una gran compañera de vida, puesto que eres tú mismo en amplia conexión con lo que eres realmente; eso te da paz y comprensión, te libera de mochilas, y te permite un transitar apacible y armónico, en solitario quizá, pero jamás con esa soledad desgarradora.

“En el núcleo más recóndito de toda soledad hay un profundo y poderoso anhelo de unión con el yo perdido”. Brendan Behan