Reflexión Semanal #38

Reflexión Semanal #38
@benzena.graphics

Cuando está por finalizar un año, ineludiblemente tendemos a efectuar un balance del año que se va; y por naturaleza, nos enfocamos en los momentos ásperos y duros que nos tocó vivir, olvidándonos que esos momentos nos hicieron crecer, y en la medida que crecemos, mayor serenidad hay en el corazón. La vida es un ciclo en sí misma, y se van viviendo etapas que pueden ser largas e interminables cuando se está pasando por caminos pedregosos; pero todo pasa y nada es para siempre.

Pero no debemos olvidar que también hubo momentos dulces, armoniosos y felices; y esos momentos o etapas debemos agradecer, y sólo agradecer. Recibimos la generosidad del Universo y nos olvidamos que al agradecerle  le decimos que sí nos gustó y que se nos llenó el corazón. Y el primer agradecimiento es el hecho de estar vivos.

Por ello, endulcemos nuestro balance y pongamos en primer lugar las bendiciones que poseemos y que hemos recibido en este año; y que esa luz que emanará con esa conciencia, sea transmitida a todos quienes nos rodean, para que se propague en todos los corazones.

“La felicidad no es algo que ya esté hecho, emana de nuestras propias acciones.” Dalai Lama