Reflexión Semanal #37

Reflexión Semanal #37
@ikisnaka

Una de las manifestaciones más recurrentes del ego es aquella en la cual sólo nos miramos a nosotros mismos; aquella en la cual el otro prácticamente no tiene cabida en nuestra conciencia y en nuestro actuar. Desde allí se alimenta  la mezquindad y el egoísmo, tan presente en nuestro diario vivir; tanto somos víctimas de ello, como también generadores de esas condiciones faltas de luminosidad y amor. Acaso no produce escozor, tristeza y desaliento cuando sentimos que alguien da rienda suelta a su ego, que arrasa con cualquier consideración y respeto por alguna persona u otro ser vivo?

Si a diario revisamos y observamos el comportamiento de nuestro ego, de seguro que podremos frenar un actuar desmedido e inconciente; crearemos un entorno más generoso, pacífico y amoroso; seremos capaces de detectar y alejarnos calmadamente de las luchas de poder que sólo contaminan y llenan de oscuridad el alma. Respira hondo, conecta con tu sabio interior y deja que él te vaya mostrando el camino para lograr una convivencia armoniosa entre tu ego y tú. Verás hermosos resultados y te darás cuenta que eres mejor de lo que pensabas.

Quien desee ser un refugio para sí mismo y para los otros deberá someterse a este sagrado misterio: tomar el lugar de los otros, y ceder a los demás el propio lugar.

Reflexión Semanal #22

Reflexión Semanal 22
@Tongro

El reconocimiento es un acto de amor, por lo tanto vital para nuestras vidas. Proviene de la generosidad, sin ego y es escaso; es darle al otro el valor que tiene, reconocer explícitamente sus virtudes, sus buenas obras, sus logros. No es adulación ni crítica destructiva, esos actos son egoístas y están lejos del amor.

En su forma más simple, el “ser reconocido” por tu mascota es algo que puede llenar tu corazón. Al niño que se le reconocen sus virtudes y sus buenas acciones, se le da seguridad y confianza; al adulto que se le da el reconocimiento adecuado, se le ilumina el rostro y sus ojos brillan de contento. Y no basta una vez, a veces es necesario reafirmar y repetir, tenemos mala memoria para los actos amorosos. Recuerda cómo te has sentido tú mismo con el reconocimiento de alguien, y cómo también cuando te has sentido ignorado sostenidamente.

Entonces, es hora de expresar más las bondades a quienes comparten tu vida, así les ayudarás a sentirse mejores, les ayudarás a recuperar la confianza y la seguridad y con ese aporte disminuirás en algo el egoísmo reinante en el mundo, que sólo nos separa. Se te devolverá con creces, seguro.

“Gracias por tolerar mis fracasos. Por no machacar mi ego ni tampoco alentarlo para que se descontrolara. Por hacerme recordar que era un ser humano con responsabilidades. Gracias por rehacerme de una manera inconsciente. Por ayudarme a comprenderme a mí mismo mejor. Por ayudarme a conseguir cosas que nunca habría conseguido de estar solo.” Richard Matheson